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1 Dia en Venecia – Guia rapida de Venecia

25 febrero, 2018

Si hubiera que describir la ciudad de Venecia, podríamos decir que es una mezcla entre decadencia y encanto. La ciudad lleva siglos luchando contra el agua que cada tanto la inunda y socava lentamente las estructuras de sus edificios, algunos de ellos ya sin habitantes, pues el agua ha ido invadiéndolo todo.

Si damos crédito a los vaticinios más calamitosos sobre el calentamiento global y aceptamos que dentro de poco subirá el nivel de los mares, tendríamos que Venecia es una ciudad en franca amenaza.

Y este es precisamente uno de los elementos más singulares que atrae cada año a millones de turistas que desean observar en vivo y en directo esta lucha encarnizada entre ciudad y mar.

Se trata sin duda de una ciudad amenazada, por las condiciones climáticas, por los turistas y sus habitantes en el medio, librado una lucha entre permanecer en ella o alejarse.

La mayoría ha optado por trabajar en Venecia y vivir en Mestre o alguna otra ciudad de sus alrededores.

Voy a entregar algunos datos prácticos para quien quiera viajar a Venecia. Lo primero es que se trata de una isla, las más grandes del área de la llamada Laguna de Véneta, por lo tanto a ella se puede llegar por tren o autobus, que llegan hasta un sector de estacionamiento. Y desde allí hay que caminar a través de sus más de 150 canales y 400 puentes a pie, o tomar una lancha-taxi que sale mínimo 80 euros, o bien tomar unos vaporetos que van por los canales principales, pero que también son super caros.
Cuando estaba organizando las vacaciones, la viajera Carmenparis me sugirió quedarme en Venecia mismo, ya que si bien en cierto en Mestre podría encontrar algo más barato, iba a necesitar trasladarme hasta la estación de trenes o de buses y luego una vez llegada a Mestre iba a tener que caminar hasta el hotel y con el frío de invierno eso termina siendo una complicación.

Agradezco la sugerencia de Carmen, ya que efectivamente era así, hacía un frío que congelaba los huesos.

Entonces, puestos a tener que dormir en Venecia busqué mucho, ya que otro punto a considera es que hay que acarrear maletas por los puentes y casi ninguno de ellos tiene terraplén por lo tanto literalmente hay que cargar las maletas.
Por eso busque un hotel que quedara cerca de la estación Santa Lucía, de manera que no hubiera que caminar mucho arrastrando maletas y mochilas.

Finalmente encontramos el Albergo Marin, 75 euros la habitación triple con baño privado TV, Wi-Fi y desayuno. Excelente relación calidad precio.
Albergo Marin Venezia – hotel economici 1 stella a Venezia
Llegamos a Santa Lucía y nos guiamos por el plano que ellos publican en la página y no tuvimos ningún problema encontrarlo. Nos instalamos y salimos de inmediato para intentar tomar alguna fotos nocturnas.

En general Venecia está bien señalizada, hay que seguir los letreros que indican al Puente Rialto que es como el corazón de Venecia y desde allí se llega también siguiendo los letreros hasta la Plaza de San Marcos.

A pesar del frío disfrutamos mucho el paseo, decidimos regresar en vaporeto, huyendo del frío y aunque nos dijeron que el vaporeto iba por el canal grande, la verdad fue a mar abierto hasta otras islas, pagamos 12 euros por cada pasaje, lo que me pareció muy caro. Dio una vuelta muy grande, por el puerto de Venecia, lo que provocó una discusión con unos pasajeros que iban a la estación también y estuvieron a punto de perder el tren.

Al día siguiente nos levantamos temprano desayunamos y aprovechando que había un lindo día partimos en nuestra segunda jornada de caminata.

Hicimos un recorrido parecido al día anterior solo que ahora se podía apreciar los canales y el estado de conservación de los edificios.

El canal grande es como la calle principal de Venecia, circulaban por allí muchas lanchas de la policía y las tradicionales góndolas, solo para bolsillos japoneses, 80 euros el paseo de media hora.

Estuvimos allí un rato viendo el ir y venir del tráfico fluvial, nos fotografiamos y seguimos mirando tiendas en dirección a la Plaza San Marcos.

Yo entré e todas las tiendas de cristal de Murano, ya que andaba buscando un caballito de mar azul. Debe haber sido en la tienda número 12 o 13 donde finalmente encontré el caballito. El dueño de la tienda me preguntó de donde era, y yo le respondí que del desierto de Atacama, me dijo que ir a ese desierto era del sueño de su vida, Le pregunté que porqué no lo hacía y me respondió que la situación económica no estaba buena y que ese era un viaje muy caro para él ¡ bingo ¡, resultó agradable escuchar que para un europeo, de la europa rica y con sus poderosos euros resulte caro viajar.

En todo caso el tendero fue muy amable conmigo y me hizo un descuento por el caballito de mar y casi me convence de comprar un nacimiento de cristal de Murano que costaba 180 euros, y ofreció dejármelo en 140, no acepté y me arrepentí, ya que al final el dinero que habíamos dejado para compras en Lisboa, no lo gastamos…moraleja, cuando uno ve algo que le gusta debe comprarlo, por último puede haberlo comprado con tarjeta, pero en fin no vale llorar sobre la leche derramada.
PREPARATIVOS DE CARNAVAL
La Plaza San Marcos no se podía apreciar muy bien ya que estaba con pasarelas de madera que se ponen en caso de lluvia, los días anteriores había llovido y no las habían retirado. Había mucha parafernalia en la Plaza ya que estaban arreglando el escenario para la inauguración oficial de los carnavales, entonces estaba todo lleno de vallas.
Intentamos ingresar a San Marcos, pero me dicen que yo no puedo entrar con mochila, que debo dejarla en la custodia. Pregunté donde estaba la tal custodia y me dijeron que saliendo de la iglesia, a la izquierda y luego unos pasos a la derecha. No encontramos nunca la dichosa custodia, finalmente optamos porque entrara Alejandro y Valentina y ellos salieron super enojados ya que a los viajeros gringos, lo mas bien que los dejaron entrar con mochilas.

Para sacarme la pena, subí al campanil para tomar algunas fotos desde arriba mientras Alejandro y Valentina prefirieron ir a caminar a orillas del mar.

Seguimos paseando por los alrededores de San Marcos, ya que finalmente optamos por no ir a ver el Museo Peggy Guggenheim, porque tendríamos muy poco tiempo, decidimos, regresar al hotel y por el camino buscar un sitio donde almorzar. Cuando finalmente encontramos una pizzería ya estaban cerrando.

Cerca del hotel encontramos un pequeño bar, ya eran pasadas las cinco de la tarde, pero nos ofrecieron almuerzo, por lo que nos quedamos allí y por unos 30 euros almorzamos con cerveza. La verdad la comida, tallarines, canelonis y berenjenas asadas para Alejandro estaban bastante buenas. Bien invertidos los 30 euros.

Terminamos de almorzar a las 18:30, dimos una última vuelta por el barrio y yo me regresé al hotel mientras Alejandro y Valentina se fueron a buscar unas mascaras de imanes para regalar a sus amigos..

Decidimos acostarnos temprano, ya que al día siguiente debíamos madrugar para dirigirnos a Florencia, camino a Roma, pero eso será tema para otro diario.
Espero volver para recorrer sus calles y sus canales, uno a uno.

Desde este foro de viajes queremos agradecer a su autora, que nos ha dado permio para poner su experiencia en este humilde foro de viajes
Maria Eugenia vargas
[email protected]