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Blog y Ofertas de Viajes

24 marzo, 2018

DIARIO DEL VIAJE A LONDRES DE CARLOS Y PATRI: 29 DE ABRIL A 3 DE MAYO

Miércoles 29 de abril. Escrito por Carlos

Nuestro primer día en la city ha dado mucho de sí. Mi padre nos llevó al aeropuerto de Villanubla, donde tomamos algo antes de embarcar. Tras unos besos de despedida y ultimar algunos detalles, subimos al avión. El avión de Ryanair estaba bien, iba lleno y había algún que otro grupo de niños de escuela que volaban también a Londres. Como decía, el avión estaba bien, pero como siempre yo no cabía en el asiento y tenía que doblar las rodillas, la azafata tenía una voz estridente y durante todo el vuelo no paró de decir cosas en inglés. Esta noche cuando duerma su voz resonará en mi cabeza.

El vuelo fue tranquilo y aterrizamos en el Stansted Airport, es un aeropuerto mediano y muy bien conectado. Tras comer unos bocadillos en la puerta, bajamos al sótano del aeropuerto, donde se encuentran los trenes del Stansted Express que te llevan a Londres en una hora aproximadamente. Habíamos cogido por internet los billetes, así que sólo tuvimos que imprimirlos en las terminales que tenían allí, entrar y coger el siguiente que salía (cada 15 minutos sale uno, así que está bastante bien). En el tren se iba bien y era cómodo, pero nos pasamos todo el trayecto mirando la maleta de 15 kilos que yo dejé encima de nuestras cabezas, no fuera a ser que se nos cayera encima con el vaivén del tren. Menos mal que no pasó nada y llegamos sanos y salvos. Este tren te deja en Liverpool Station, algo alejado de la zona centro y de nuestro hotel, así que teníamos que coger metro. Para ello, investigamos por la estación para sacar la travelcard de 3 días que permite desplazamientos ilimitados en metro y bus, pero para que nuestros vales de 2×1 imprimidos desde daysoutguide sirviesen la travelcard tenía que ser emitida desde las ventanillas de venta de billetes de tren. Tras preguntar un par de veces, al final nos aclaramos y conseguimos las tarjetas correctas, que tienen el logotipo de la compañía de trenes. Ahora sí, rumbo al metro y a nuestro hotel.

Nuestra primera impresión de la ciudad es que era muy bonita y había mucho verde. El tiempo era bueno y los edificios impresionantes, conjugan la modernidad del siglo XIX con edificios del XVIII en perfecto estado (restaurados, supongo). En el metro yo me quedé impresionado, y Patri también, era tal la cantidad de gente, la diversidad de culturas, que la verdad, me quedé alucinado. Había chinos, panchitos, raperos, punkis, y un montón de gente bien vestida y trajeada. Yo me sentía como un pueblerino.
El establecimiento del hotel prometía, diseño minimalista y buena ubicación, y cuando llegamos a nuestra habitación pudimos comprobar que sí, básicamente porque la cama era la habitación y el baño enano, tanto que Carlos tendrá que ducharse de rodillas. Pero limpio al fin y al cabo, aceptable.

Después de descansar un rato en la habitación fuimos a dar un paseo por la ciudad, que entre unas cosas y otras ya eran las 5 de la tarde. Cogimos el metro hasta laparada de Embankment y primero subimos al puente que había justo al lado, que era de diseño y podíamos ver los barcos y la noria gigante (el London Eye), luego pasamos por un jardín muy curioso que estaba muy cuidado y tenía unos tulipanes preciosos multicolores que a Patri le encantaron. Después recorrimos toda la calle donde se encuentra la entrada a Downing Street, todos eran edificios destinados a uso político, administrativo o financiero. Al final de esta calle apareció el Big Ben, también impresionante el tamaño y lo bien cuidado que está el Parlamento. Justo enfrente está la abadía de Westminster, que es enorme y muy bonita, y en la plaza enfrente al Parlamento había una manifestación por los genocidios de Sri Lanka. Intentamos encontrar la Catedral de Westminster, para verla también desde fuera, pero parecía estar más lejos de lo que habíamos pensado así que lo dejamos para otro día y cogimos en metro en la parada de St. James para ir a la zona de Picadilly y el Soho.

Pasamos por el Trocadero y descansamos un rato tomando una coca cola, y después nos pusimos a curiosear por las calles. Pasamos por Chinatown, había un montón de tiendas y de sitios para comer, era impresionante la variedad y se me hacía la boca agua con la variedad de estilos de comida que vimos: comida china, sushi, kebabs, hamburguesas, pizzas… paseamos un buen rato intentando encontrar Trafalgar Square, y tras pasar por Leicester Square, donde tienen una estatua de Charles Chaplin, y preguntar un par de veces, dimos con ella. Es muy grande, pero las fuentes no funcionaban porque las estaban arreglando, y no había tanta gente como esperábamos. A Patri le decepcionó un poco que estuvieran de obras, ¡porque le encantan las fuentes! Lo que sí que hay es un obelisco enorme muy bonito, en honor a Nelson. En esta plaza está la National Gallery, vimos que era muy grande pero el edificio en sí no es muy bonito por fuera. Como ya teníamos hambre, volvimos a Leicester Square, donde había muchos sitios para cenar, y entramos en un Bella Italia, Patri comió pizza y yo espaguetis, qué rico todo! Y de ahí, vuelta al hotel, que había sido ya una palicilla.

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