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¿Como no sé inundan los Países Bajos?

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Holanda es un espacio cautivador. Popular por sus tulipanes, queso y bicicletas, es un área poblada por gente accesible. Y todos charlan inglés. El agua (dulce y salobre) es una convidada incesante y por este motivo la genuina personaje principal de la vida diaria del país. Indispensable para las flores y espantoso en el momento en que no deja de caer del cielo.

Por esta razón, los holandeses pusieron bastante precaución en resguardar su pequeño territorio de las crecidas de agua. Y han logrado gigantes hazañas de construcciones de protección hidráulica. Los Países Bajos y el agua son una pareja unida por nudos inseparables. Pues por cada día de sol, hay tres en los que un paraguas o chubasquero es indispensable.

«Este es el resultado» del cambio climático

Para comprender por qué razón el emprendimiento es tan esencial ahora mismo, las header de los ríos que desembocan en Holanda nos dan un concepto.

A unos 300 km río arriba desde el humilde hogar de Van Lelieveld está el Ahr, un afluente que zigzaguea por medio de las relucientes lomas de la zona vinícola de Alemania Occidental.

El futuro de la administración del agua: resistencia o adaptación

Pese a los más destacados sacrificios y décadas de inversión, el Plan Delta solo está desarrollado para subsistir a un incremento del nivel del mar de hasta 40 centímetros, según The El desafío para las próximas décadas es colosal. La ONU en 2019 pronosticó un incremento de 84 centímetros para 2100 y está teniendo en cuenta proyecciones de hasta 2 metros aun si se cumpliesen las misiones del acuerdo climático de París.

Para ofrecer contestación a este reto, en el mes de septiembre de 2019 el centro científico Deltares publicó un informe solicitado por el gobierno holandés, en el que examina distintas elecciones de futuro, suponiendo una subida del nivel del mar de sobra de 2 metros en 2100 y ofrece medidas a corto y largo período. Un aspecto propio de ciertas proposiciones es que abandonan esta histórica resistencia al agua y apuestan por amoldarse a ella: el agua va a subir, y no toda la tierra precisa ser salvada. Mucho más que librar una guerra interminable contra el agua, hay que fomentar la convivencia con el medioambiente de forma sostenible.

Historia reciente

Los holandeses llevan cientos y cientos de años creando diques y ganando lote al mar, que pelea ferozmente por no perderlo. Pero los vales de los ríos y las marismas siempre y en todo momento fueron áreas fértiles y convenientes para el establecimiento, y prácticamente nueve miles de individuos viven en el delta de tres ríos caudalosos como el Rin, el Mosa y el Escalda. Si bien todavía están en desempeño el día de hoy, los molinos de viento en este momento son únicamente una atracción turística, pero nos recuerdan de qué forma las fuerzas de la naturaleza tienen la posibilidad de ser opuestas pero complementarias: los labradores utilizaron el poder del viento para bombear el agua que anegó sus campos.

Tras horribles crecidas de agua como la de 1953, que mató a 1.853 personas, muchas de ellas en sus viviendas, se han tomado medidas de prevención. En la década de 1970, los Países Bajos realizaron un ambicioso programa llamado Plan Delta, un emprendimiento de guerra declarada por la tecnología en el mar con un plan de ejecución de 50 años que causó múltiples modelos de barreras.