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¿Cuántas veces se bañó María Antonieta?

Si bien Enrique VIII se sostenía limpio y se modificaba de ropa todos y cada uno de los días, esto era rarísimo para la temporada. «Luis XIV, por servirnos de un ejemplo, se bañó un par de veces en su historia», afirma Herman. «María Antonieta se lava una vez por mes».

María Antonieta pasó su historia encerrada, desde su dulce prisión de cristal hasta la amarga con barrotes, desde la jaula de oro hasta la salón de espera de los condenados. En su celda de la Conciergerie de París, contó sus últimos días antes de ceder a la fría guillotina. Aquí no había marquesinas, ni muebles de Versalles. Solo un colchón, 2 sillas y una mesa. Un séquito observaba día y noche a la antojadiza y pródiga monarca, que rogaba al pueblo que arruinaba que saciasen su apetito con brioche puesto que no había pan.

La poco afortunada higiene en tiempos de María Antonieta

Para imaginar cuánta inmundicia y bazofia reinaba, basta decir que en las ciudades ahora densamente pobladas prácticamente no había alcantarillas ni tuberías. Calles y plazas se transformaron en genuinos basureros. Los animales y la gente hacían sus pretensiones en la vía pública y los carniceros sacrificaban ellos mismos los animales en la vía, dejando allí sus desechos.

Bañeras María Antonieta de tendencia

Bañera octogonal de mármol colorado.

Las bañeras eran muebles extraños y poco utilizados. No obstante, Luis XIV le dio a Madame de Montespan un lujoso apartamento con baño en la planta baja del palacio. Tenía 5 habitaciones y entre los 3 baños era octogonal, de 3 metros de diámetro y 1 metro de hondura y efectuado en solo una parte de mármol colorado flamenco. En él cabían múltiples personas, con lo que quizás su finalidad era mucho más erótica que higiénica.