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Descubre las maravillas de los fiordos noruegos

26 octubre, 2018

Aunque no se trata de uno de los destinos más populares para los turistas, Noruega es un país que ofrece una estampa completamente distinta a la que ofrecen otros destinos europeos.

Dentro de esta nación, quizás el principal valor turístico que ofrece son sus fiordos, un espectáculo de la naturaleza que ha permanecido prácticamente inerte desde los primeros asentamientos humanos.

Descubre las maravillas de los fiordos noruegos
Descubre las maravillas de los fiordos noruegos

Noruega, tan natural, tan moderna

Este país nórdico, catalogado como el más feliz del mundo, poco a poco se está convirtiendo en un reclamo en sí mismo para todos los turistas, sobre todo para aquellos que en verano buscan un clima más agradable, alejado de ese calor sofocante de destinos más meridionales.

Además del clima, Noruega regala tanto a sus habitantes como a los turistas un entorno natural envidiable que invita a hacer actividades al aire libre. Noruega, está lleno de montañas majestuosas y entornos vírgenes que vistos tanto desde la distancia como in situ cautivarán el alma de quien las visite.

Por su ubicación geográfica, En Noruega se puede apreciar la aurora boreal, un fenómeno natural espectacular que solo se puede ver en algunas partes de los países más septentrionales y meridionales del globo terráqueo. Una estampa que ofrece a quien lo ve un una atmósfera que cambia de color y muestra un brillo único durante un breve espacio de tiempo.   

Esta misma localización, es la que hace que un atardecer o un amanecer sean más especiales. en ambos casos, este proceso natural dura varios minutos, dejando en el ambiente un color y una luminosidad dignas de admirar. El sol de medianoche es un espectáculo que hace que, incluso después de haberse puesto el sol, siga habiendo luz natural.  

Dentro de su entorno más social y urbano, Noruega muestra al mundo poblaciones que han sabido aunar en sus mismas calles modernidad con tradición.

Encubierta por varias montañas, Bergen, la capital de los fiordos, es una urbe con todas las prestaciones donde el material de muchas de sus construcciones es la madera, colaborando a mostrar una imagen de cuento mágico.

Por su parte, Oslo, tiene el orgullo de ser la Capital Verde Europea en 2019. Ofrece un amplio despegue gastronómico y cultural, y muestra por bandera una modernidad que hace que el peatón se sienta en una de las ciudades más avanzadas del planeta.        

Pero, sin duda, el principal atractivo de Noruega son los fiordos.   

Una naturaleza exclusiva

En un viaje a Noruega es imperativo hacer una visita a los fiordos. No importa la forma, ya que esta maravilla de la naturaleza se puede disfrutar viajando en crucero por los mares del Báltico, yendo en coche o incluso alquilando una cabaña si lo que se pretende es pasar varios días por las zonas.

Un fiordo es una entrada del mar a la tierra a través de valles formados a partir de la acción de los glaciares. Pueden tener una longitud de varios kilómetros y una profundidad que en la mayoría de los casos impiden fer el fondo.   

¿Qué tienen de especial? Para empezar, que los fiordos, al igual que las auroras boreales, solamente se encuentran en los países nórdicos. De hecho, una idea es poder viajar a los fiordos durante la esta época  para poder saborear en un mismo momento de dos fenómenos naturales únicos.

Las vistas son tan impresionantes que el ojo humano es incapaz de alcanzar toda la profundidad de un paisaje de 360ª en el que es conveniente tener una buena cámara fotográfica a mano.

Un Viaje fiordos noruegos también significa la posibilidad de disfrutar del camino. Si se accede a ellos a pie, el turista atravesará durante el trayecto de maravillosos paisajes que en algunos casos requieren de cierto esfuerzo físico. Una bonita forma de llegar a esta meta…  

Visitar los fiordos también supone la posibilidad de tomar mayor conciencia de querer cuidar el ambiente y el cambio climático. Su entorno completamente natural envuelve a quien allí está de una sensación de paz que le invita a reflexionar acerca del ritmo de vida que lleva actualmente la sociedad, ese ritmo que poco a poco contribuye a deteriorar los beneplácitos que la naturaleza ha regalado a la humanidad.