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Guia de viaje a China

3 mayo, 2018

Toda la zona situada dentro de los límites de Beijing es, de alguna manera, un gran museo histórico. El plano original de la ciudad estaba dividido en cuatro zonas. El rectángulo central lo ocupa la Ciudad Prohibida, la antigua residencia de los emperadores de las dinastías Ming y Ping y en la actualidad un museo y parque público. El segundo rectángulo forma los límites de la Ciudad Imperial, que contiene las residencias y parques de los antiguos oficiales del gobierno.

El rectángulo exterior forma la parte en la que se encuentran los mercados y los antiguos barrios residenciales. El Palacio Imperial, que se encuentra dentro de los límites de la Ciudad Prohibida y está rodeado por un alto muro y un gran foso, es probablemente uno de los lugares históricos más espectaculares de China. El palacio data del siglo XV y fue la residencia de un total de 24 emperadores. Hoy en día, sus fabulosas salas, palacios e invernaderos albergan una enorme colección de reliquias pertenecientes a varias dinastías.

Los antiguos muros de la ciudad son también impresionantes, así como los tradicionales hutongs (barrios compuestos de callejones y patios de viviendas). Otros lugares de interés son: la Mei Shan, un precioso parque elevado que ofrece unas vistas impresionantes; el Parque Beihai, el más bonito de Beijing; la Plaza de Tiananmen, la plaza pública más grande del mundo, rodeada de museos, parques, un zoológico y la Universidad de Beijing; el Templo del Cielo, un magnífico ejemplo de arquitectura china del siglo XV; el Palacio de Verano, la antigua corte de emperadores de la dinastía Ping, que se reconstruyó a principios de los años 90 tras los ataques de las fuerzas aliadas de las Ocho Potencias, y que da al lago Kunming; la Gran Muralla y las tumbas de Ming, donde se encuentran enterrados 13 de los 16 emperadores Ming. Es un buen momento para visitar Beijing, ya que la ciudad está recibiendo grandes inversiones para la construcción de infraestructuras turísticas ante la celebración de los Juegos Olímpicos en 2008.

Se dice que la Gran Muralla, construida en diferentes etapas a lo largo de 2.000 años, es la única construcción humana visible desde la Luna. La Gran Muralla tiene una extensión de 5.400 km (3.375 millas) y comienza en el Paso Shanhaiguan, en el este, y termina en el Paso Jiayuguan, en el oeste. La sección en Badaling, construida con piedras y ladrillos y que data de la dinastía Ming, tiene aproximadamente 8 m de altura y 6 m de ancho.

Admire el mayor monumento chino al budismo. Las Grutas de Yungang, cerca de Datong, al oeste de Beijing, contienen monumentales efigies budistas esculpidas en la roca. Las Grutas Budistas de Longmen, en Luoyang, son unas de las mejores de China, y contienen efigies esculpidas y varios monumentos. Lanzhou, la capital de la provincia de Gansu, es notable por ser el punto de partida para visitar las 34 cuevas budistas de Bingling Lamasery. Dunhuang es famosa por las Cuevas Mogao, que constituyen uno de los santuarios budistas más antiguos de China y son Patrimonio Mundial de la UNESCO. Los murales antiguos y santuarios que contienen son todo un tesoro nacional y representan los 1.000 años de devoción a Buda entre los siglos IV y XIV. En la actualidad se conservan unos 500 y todavía se pueden ver grandes frescos. Chengdu es el punto de partida para visitar Emei Shan, una famosa montaña a la que llegan todos los años los peregrinos budistas, y las montañas sagradas de Gongga y Siguniang. Visite el Gran Buda de Leshan, una escultura coloreada de 70,7 m (225 pies) de altura esculpida en un precipicio, tan grande que en la planta del pie caben 100 personas. Justo al lado se encuentran el Gran Templo del Buda y la pagoda de Lingbao.

China rebosa de impresionantes vestigios históricos. La pagoda de Yingxian es el la pagoda de madera más antigua del país. Kaifeng, al este de Luoyang, alberga la Pagoda de Hierro, que data del año 1.049, la pagoda Fan Bo (c. 977) y otras reliquias de antiguos cortesanos y poetas. De particular interés es la Pagoda de las Cuatro Puertas Cuadradas, la pagoda de piedra más antigua de China. Guangzhou (Cantón) contiene la mezquita Huaisheng, construida por mercaderes árabes en el año 650, así como la Tumba del Rey de Yue del Sur, una reliquia de 2.000 años de antigüedad de uno de los reinados más cortos. En Qufu, cerca de Qingdao, se encuentra la Mansión de Confucio, donde habitaron los descendientes del sabio, y el enorme Templo de Confucio, al que se solían dirigir sus devotos.

Actualmente, los edificios contienen y exponen importantes documentos históricos, muestras de arte y otros objetos culturales. La tumba de Confucio se encuentra en el cementerio al norte de Qufu. La Tumba Imperial del Norte, a 20 km (13 millas) de la ciudad, es el lugar donde yacen los restos del padre fundador de la dinastía Qing (Ch´ing). Hohhot (que significa “ciudad verde” en mongol), es la capital de la Región Autónoma de Mongolia Interior y una de las ciudades más pintorescas de China, con una arquitectura muy particular que incluye ejemplos como el Templo de las Cinco Pagodas.

En Nanjing se encuentra la tumba de Xiaoling del emperador de la dinastía Ming Zhu Yuanzhang, el padre fundador de la dinastía Ming y el único emperador de dicha dinastía que fue enterrado fuera de Beijing. El mausoleo de Sun Yat-sen al primer presidente de China también se encuentra en este lugar.

XI’AN: Es la capital de la provincia de Shaanxi y se considera la auténtica capital histórica de China. Xi’an fue una vez una de las ciudades más majestuosas del mundo. Durante 13 dinastías, a partir del siglo XI a.C., la ciudad fue también la capital de China. En la actualidad es el segundo destino turístico más popular tras Beijing. La ciudad es famosa por acoger la tumba del emperador Qin Shi Huangdi, que fue el primero en unir a China bajo la dinastía Qin en el año 200 a.C., así como por sus figuras de terracota- más de 6.000 figuras (de tamaño humano) de guerreros y caballos de terracota enterrados junto al cuerpo del emperador. Hay otras muchas tumbas de las dinastías Han y Tang que están sin descubrir. A pesar del deterioro que la ciudad sufrió durante la Revolución Cultural, quedan todavía numerosas tumbas, pabellones, museos y pagodas para como la Pagoda del Gran Ganso Salvaje con su escalera de espiral, o la Pagoda del Pequeño Ganso Salvaje.

Muchas de las regiones de China ofrecen espectaculares paisajes. En la capital de la provincia de Shandong, los 72 picos del Monte Taishan crean un parque de montaña con pinos viejos, cipreses, cascadas espectaculares, 1.800 esculturas de piedra y una escalinata de un kilómetro de largo conocida como la “Escalera al Cielo”. Laoshan es una hermosa región montañosa. Cerca de Yangzhou, la montaña Huangshan está cubierta de árboles que se aferran a las paredes de los imponentes precipicios rocosos entre un mar de nubes y manantiales naturales. El lugar ha sido declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO por su belleza natural y su fauna y tiene un teleférico que realiza el trayecto entre la base y la cumbre. Entre los seis “lugares panorámicos” oficiales de los picos nevados de la provincia de Sichuan destaca Shuzheng, con cascadas y 40 lagos con diferentes tonalidades en los que se permite nadar o navegar. Más al norte, la concentración de sales minerales en las aguas de la reserva natural de Huanglong (“Dragón Amarillo”) han creado estanques y formaciones rocosas de hermosos colores. La localidad de Chongqing tiene una posición privilegiada dominando el río Yangtsé y es un buen lugar de partida para emprender excursiones por las gargantas del Yangtsé, cuyos tramos más populares se encuentran hacia el oeste, en evocadores lugares como la Garganta de la Bruja. Estas maravillas naturales quedarán sumergidas completamente en 2009 tras la finalización de las obras de la Presa de las Tres Gargantas, por lo que se recomienda visitarlas lo antes posible.

Cerca de Fuzhou, el monte Wuyi constituye otra hermosa zona de belleza natural y es la cuna del neoconfucionismo. La montaña Lushan es una región muy popular por su belleza y un destino vacacional veraniego por su sereno paisaje y su agradable clima.

La montaña ha sido un refugio de poetas y ermitaños durante siglos y más recientemente ha atraído a personajes como Chiang Kaishek, Mao Tse-Tung, Harry Truman y otros mandatarios. En el centro, a una altitud de 1.167 m, se encuentra Guling Town. En Guilin se puede visitar un espectacular paisaje de extrañas formaciones de piedra caliza. Empinadas montañas monolíticas se elevan espectacularmente sobre la llanura surcada por serpenteantes ríos y campos de arroz.

Se pueden escalar las colinas, hacer cruceros por el río o visitar los parques, lagos y cuevas. Más al norte, alrededor de la ciudad de Zhangjiajie, se encuentra la cuenca de Wulingyuan. El Parque Nacional de Zhangjiajie contiene densos bosques primigenios y varios millares de elevados picos, así como la Cueva del Dragón Amarillo, la más grande de Asia. Fuera de Kunming hay atracciones como Xi Shan, la montaña sagrada, y el bosque petrificado de Shilin.

En las Provincias Orientales se encuentra Shanghai, una de las ciudades más grandes del mundo y una de las urbes más famosas de China, que guarda más semejanza con ciudades como Nueva York que con Beijing. Situada en el estuario del río Yangtsé (Chan Jiang), es el centro comercial e industrial de China. Arquitectura de estilo europeo, edificios chinos tradicionales y elegantes complejos modernos conviven codo con codo en esta cosmopolita metrópolis.

Los Jardines Yuyuan tienen una antigüedad de 400 años y, aunque relativamente pequeños, impresionan por su complicado y laberíntico diseño con pabellones, jardines rocosos, estanques y un teatro tradicional. Se llega a ellos a través del bazar, un turístico pero impresionante laberinto de callejas y puestos. La zona de la Antigua Concesión Francesa alberga tranquilos parques y barrios coloniales, mientras que el Bund, un paseo marítimo a lo largo del río Huangpu, destaca por sus torres de estilo Art Deco. Desde aquí, se puede admirar la nueva zona de Pudong y la emblemática Orient Pearl Tower. Con más de 1.000 restaurantes que sirven 16 tipos diferentes de cocina china, la ciudad es un auténtico paraíso para los amantes de la comida.

Descubra Hangzhou, una de las siete antiguas capitales del país. Conocida como el “Paraíso en la Tierra”, Marco Polo describió Hangzhou como la “ciudad más bella y majestuosa del mundo”. Hangzhou es también famoso por sus excelentes artículos de seda y por su té. La ciudad es en la actualidad un bello lugar al que acuden gran cantidad de turistas chinos y extranjeros. Con diferencia, la excursión más atractiva es la del Lago del Oeste, salpicado de sauces y melocotoneros, puentes de piedra, jardines rocosos y pabellones. Aquí se encuentra la Pagoda de las Seis Armonías, varias tumbas y colinas sagradas, monasterios y templos como el de Linyin.

Visite Suzhou, la versión china de Venecia, que tiene una antigüedad de unos 2.500 años. Un viejo proverbio chino dice que “en el cielo está el paraíso; en la tierra, Suzhou”. Sus canales y numerosos jardines acuáticos no dejarán a ningún viajero indiferente, La ciudad alberga más de 400 lugares históricos y reliquias bajo protección del gobierno. Destacan el Jardín del Administrador Humilde, el Jardín del Pescador, el Bosque del León y el Pabellón de las Olas Azules. El Gran Canal y la Colina del Tigre merecen también una visita. Hay numerosas fábricas de seda que producen magníficas telas, y los bordados locales son auténticas obras de arte.

Disfrute de algunas especies animales únicas en los antiguos parques y bosques de bambú de Chengdu, uno de los mayores refugios del mundo de osos panda. En el barranco de Jiuzhaigou, en la norteña provincia de Sichuan, hay otra enorme reserva en la que se pueden ver osos panda.

Puede que resulta difícil asociar China con la playa, pero la isla de Hainan, situada frente a la costa sur de la provincia de Guangdong, ofrece magníficas playas de arena fina, palmeras, cocoteros y pescado fresco. En 1989, la isla de Hainan se convirtió en provincia y en la actualidad constituye una de las Zonas Económicas Especiales. Todavía no se ha convertido en el “Hawai de China” que aspira a ser, pero es cierto que es el destino de playa definitivo del país.

La región autónoma del Tíbet es conocida como “el techo del mundo” y sólo su mera mención evoca imágenes de un místico y espectacular territorio. El Tíbet abrió sus puertas a los turistas en 1980, por lo que su visita es una oportunidad que no hay que dejar pasar. Aunque resulta posible visitar el Tíbet de forma independiente (siempre que se obtenga un permiso por adelantado), es mucho más sencillo hacerlo en un grupo organizado. Los funcionarios locales de aduanas han protagonizado en el pasado incidentes al pedir tarifas adicionales, en ocasiones con violencia, para permitir la entrada en el país, pero esta costumbre es poco común y no debe disuadir a los visitantes. Se debe tener en cuenta que las autoridades chinas reaccionan con firmeza ante la participación de extranjeros en actividades políticas relacionadas con la reivindicación de la independencia tibetana, incluyendo la toma de fotografías o videos de manifestaciones y la ayuda para sacar del territorio tibetano paquetes o correo de particulares. Lo que compensa esta tensa situación política son los espectaculares paisajes y la fascinante cultura tibetana: su rama del budismo es practicada en toda Asia y tiene una gran importancia histórica. Su principal ciudad, Lhasa, es conocida como la “ciudad de los dioses” y yace a una altitud de 3.700 m (12.000 pies).

Su maravillosa luz y claros cielos son característicos del terreno montañoso, pero durante seis meses al año la ciudad soporta unas temperaturas gélidas. Su principal atractivo turístico se encuentra en el Palacio Potala, que domina la ciudad y el valle y ha sido el hogar tradicional de los sucesivos Dalai Lamas. Fue construido en el siglo VII sobre un asentamiento más antiguo y es en la actualidad un museo único que alberga laberintos de mazmorras, budas gigantes tachonados de joyas y tesoros, numerosas capillas decoradas con osamentas y maravillosos frescos budistas con influencias de la India y Nepal. El Palacio Potala ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Otros edificios de interés son el Norbulingka (Palacio de Verano) y el Templo Jokhang con sus budas dorados. Pida permiso antes de hacer fotografías en los templos budistas. La Revolución Cultural llevada a cabo por la etnia china de los “han” ha dañado la identidad cultural del Tíbet, pero a pesar de todo, sus gentes han conservado su modo de vida y sus tradiciones religiosas. El gobierno chino lleva años repoblando el Tíbet con gente de etnia han, por lo que es posible que mucha de las personas que los viajeros encontrarán no serán de origen tibetano. Es posible experimentar problemas de salud como resultado de la altitud. Consulte con su médico antes de iniciar el viaje.

Realice el recorrido de la Ruta de la Seda explorando este antiguo itinerario comercial, inaugurado por la dinastía Han en 138 a.C., cuando el emperador Han Wudi envió una expedición a Asia Central y se lanzó a conquistar los territorios occidentales del desierto del Gobi. Utilizada por los mercaderes desde el siglo II d.C. hasta su declive en el siglo XVI, la Ruta de la Seda tiene tramos abiertos al turista deseoso de explorar la herencia de su pasado. El trayecto, compuesto por caminos recorridos por caravanas, oasis, carreteras y pasos de montaña se extendía desde el norte China a través de terrenos montañosos e inhóspitos desiertos hasta los puertos del mar Caspio o el mar Mediterráneo y constituía una buena plataforma para el intercambio de ideas entre China y Occidente.

Los mongoles utilizaron posteriormente la Ruta de la Seda para comunicar su vasto imperio, tal como pudo descubrir Marco Polo cuando viajo por ella en el siglo XIII. Las dos rutas principales se dividen en la norte y la sur. La ruta del norte comienza en la ciudad china de Xi´an y pasa por el Corredor de Gansu, Dunhuang, el Paso de la Puerta de Jade, el desierto del Gobi, las montañas Tianshan, Kashgar (provincia de Xinjiang), Samarkanda o Tashkent (Uzbekistán) y el mar Caspio. La ruta del sur recorre el mismo tramo que la del norte hasta el Paso de la Puerta de Jade, donde se desvía hacia el sur en dirección a Kashgar, la cordillera del Karakorum y la India. La Ruta de la Seda permitió la expansión del budismo por el este de Asia y posteriormente el auge del Islam. Por ello, a lo largo del camino pueden observarse numerosos restos de monasterios, estupas, minaretes y otras edificaciones religiosas antiguas. Otra de las atracciones es la diversidad del paisaje, la posibilidad de entrar en contacto con varias minorías étnicas y las románticas ciudades.

Dentro del territorio chino, los principales puntos de interés se encuentran en la provincia de Xinjiang, donde se pueden visitar las cavernas budistas en Dunhuang o las antiguas reliquias de Turpan (que ha conservado su carácter islámico y es también el punto más caluroso de China y el segundo lugar más bajo de la tierra tras el Mar Muerto), con lugares como las ruinas de Jiahoe, el mercado dominical de Kashgar o las Montañas Llameantes. El lago Tianchi tiene aguas de color turquesa y está situado en plena cordillera de Tian Shan. El viaje por la Ruta de la Seda puede resultar complicado debido al terreno, las duras condiciones climatológicas y la falta de infraestructuras. Se recomienda realizar este trayecto con algún grupo organizado o agencia de viaje.