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Las aerolíneas comprenden que la clase “business” no puede competir con vuelos low cost

Las compañías aéreas se están replanteando el negocio de la clase “business” por un servicio más flexible y de precios más accesibles para los pasajeros. Las aerolíneas han sufrido un recorte de costes que ha dejado medio vacío al más sector privilegiado de los aviones y el más rentable para ellos. No obstante, están comenzando a comprender que las necesidades de los usuarios son diferentes. Es evidente que los pasajeros están a la búsqueda de los vuelos low cost.

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Imagen: ryougaibiki

Si en el mes de junio pasado, la clase turista atravesó una reducción del tráfico internacional y notó una bajada del 5,5%, los pasajeros de la clase exclusiva “business” -que son los que conforman el ADN de aerolíneas como Lufthansa e Iberia notaron una reducción del 21% frente a las aerolíneas que ofrecen vuelos económicos.

El director general de IATA, Giovanni Bisignani, se mostró muy preocupado ante la situación y expresó: “Cuando la clase business desaparece, la industria se enfrenta a un desastre”. Es que la organización prevé que las pérdidas para este año 2009 serán de 6.300 millones de euros (9 mil millones de dólares).

Sin embargo, la explicación es simple. Lo primero que lleva a los pasajeros de viajes de negocios a elegir otra clase de vuelos es que las líneas aéreas han reducido sus tarifas. La clase business estaba realizando una aportación muy importante pero ahora los pasajeros se han volcado a los vuelos low cost.

Si lo analizamos, en una ruta simple como la que va de Madrid a Nueva York, con los pasajeros de clase turista que pueden pagar unos 700 euros por un billete de ida y vuelta se logra llenar un avión. Ahora bien, las aerolíneas saben que con los 3.000 euros que desembolsan los pasajeros de negocios en ese mismo vuelo es cómo obtienen ellos la rentabilidad.

Un analista aéreo explica que: “El precio de este segmento ha caído una media de un 20%. Esto lógicamente ha castigado el ingreso medio por pasajero de todas las aerolíneas”. Por otra parte, las aerolíneas en general han acelerado sus inversiones en las cabinas de los aviones. Sin ir más lejos, Iberia tiene pensado mejorar este año el servicio de la clase business, dando mayor espacio a las butacas ya que ahora la demanda es menor.

No obstante, las aerolíneas tienen la capacidad para comprender que la crisis va mucho más allá y saben que deben modificar los hábitos de consumo y replantearse toda una política comercial si desean llegar a recuperarse. De hecho, así lo ha reconocido Bisignani: “Nuestros clientes no tienen confianza en el futuro. Necesitan reducir costes, lo que significa menos dinero para gastar. Los hábitos en los negocios están cambiando y el presupuesto de los viajes corporativos se han recortado. La vídeoconferencia es ahora nuestro principal competidor. Los pasajeros que previamente pagaban tarifas premium ahora se han ido a la parte de atrás del avión o las aerolíneas de bajo precio, y puede que no vuelvan”.

No caben dudas que, en la actualidad, los vuelos low cost tienen gran ventaja sobre los vuelos de la clase business.