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Los mejores Libros de viajes de la historia

23 mayo, 2018

los mejores libros de viajes de la historia.

No se trata de una lista exhaustiva, sino de una pequeña selección cuyo único propósito es invitar a descubrir algunos de los clásicos de este género literario. Además, la mayoría se pueden encontrar sin mayores problemas en cualquier biblioteca pública.

Empezamos, como no podría ser de otra forma, con La Odisea (siglo VIII – siglo VII a.C.), atribuido al poeta griego Homero. Es un poema épico que narra el complicado regreso a casa de Odiseo (Ulises, en latín) tras la guerra de Troya. Odiseo invierte una década en llegar a su hogar, en la isla de Ítaca, donde le esperaban su mujer, Penélope, y su hijo, Telémaco. Los mayores de 30 años recordarán la serie de dibujos animados que descubrió esta historia a millones de niños.

El siguiente clásico incontestable de la literatura de viajes es el Libro de las maravillas del mundo (siglo XIII), de Marco Polo. El mercader y explorador veneciano narra su extraordinario recorrido hasta China a través de la Ruta de la Seda y su relación con el emperador mongol Kublai Kan. Fue la primera obra escrita por un occidental que describe oriente.

Seguramente el momento de máximo apogeo del género fue la época de la expansión colonial. Uno de los mejores ejemplos es Los tres viajes alrededor del mundo: diarios de 1768 a 1780, del capitán James Cook. El marino británico navegó por la práctica totalidad del globo (desde Alaska y la Antártida, hasta Australia o las islas Hawái) y contó sus aventuras con todo detalle.

En el siglo XX la literatura de viajes también tiene grande hitos. El camino a Oxiana, del británico Robert Byron, es un referente claro de la época. Escrito en forma de diario, el autor cuenta su viaje en la década de los 30 por Beirut, Jerusalén, Bagdad y Teherán hasta su destino final: Oxiana, ciudad supuestamente fundada por Alejandro Magno en su marcha hacia el río Indo.

Uno de los discípulos aventajados de Byron fue Bruce Chatwin, cuya vida fue tan apasionante como sus libros. Su primer obra de viajes, En Patagonia (1977), se centra en la vida de los descendientes de los colonos galeses que llegaron a Argentina en el siglo XIX. Para muchos de sus seguidores, el mejor título de Chatwin es Los trazos de la canción (1987), que detalla su viaje por Australia y sus relaciones con los aborígenes.

Ryszard Kapuściński también nos dejó un buen puñado de libros que, si bien no se pueden catalogar estrictamente de viajes, describen con su personal estilo la vida de los habitantes de países del llamado tercer mundo. El reportero polaco, fallecido en 2007, cubrió buena parte de los conflictos bélicos de la segunda mitad del siglo XX. En Ébano (2003), una de sus obras más famosas, el periodista cuenta un gran número de situaciones vividas en África durante sus años de corresponsal para la Agencia Polaca de Prensa, época que coincide con la descolonización del continente.

Por último, uno de los libros de viajes más divertidos de los últimos años: El antropólogo inocente (2002), de Nigel Barley. El escritor británico pasó dos años conviviendo con los dowayos, una tribu de Camerún. Como es de imaginar, la experiencia dio para multitud de equívocos y situaciones graciosas que Barley narra con un refinado sentido del humor. Tres años después, el autor inglés publicó una especie de secuela igual de entretenida: Una plaga de orugas: El antropólogo inocente regresa a la aldea africana.