Saltar al contenido

Lugares del mundo abandonados

24 mayo, 2018

A lo largo de todo el mundo nos podemos encontrar determinados lugares que años atrás fueron centros de gran actividad y que hoy en día están abandonados, y muchos de ellos se conservan como si no hubiera pasado el tiempo. Entre ellos están:

Varosha (Chipre)
En los años sesenta y principios de los setenta Varosha era un centro turístico reconocido a nivel mundial, sus playas blancas de aguas cristalinas y el siempre apacible clima mediterráneo lo convirtieron en el lugar preferido de muchos famosos del momento.

Pero toda la alegría y todo el progreso de esta joya turística se vio truncado de golpe a mediados de agoste de 1974, cuando todo el distrito junto con el norte de Chipre fue tomado por las tropas Turcas. Más de 45000 greco-chipriotas tuvieron que huir a la carrera de Varosha dejando allí todas sus pertenencias y posesiones.

Desde entonces Varosha quedó totalmente desocupado y bajo control de los turcos, que no lo pueden ocupar por una resolución de la ONU en 1984 que prohíbe totalmente todo sentamiento en el lugar a personas que no sean sus habitantes originales greco-chipriotas.

Michigan Central Station (Detroit/Michigan/USA)

La estación central de Michigan comienza a construirse en 1913. El estilo elegido para su construcción es el beaux-art neoclásico, donde se combinan enormes salas diáfanas abovedadas con fachadas repletas de ventanas arqueadas y flanqueadas de columnas corintias.

El edificio de dieciocho alturas se diseñó en un primer momento para albergar un hotel, pero al final su uso tan solo fue para despachos y oficinas e incluso las plantas superiores no llegaron jamás a terminarse por la falta de demanda y quedaron con el ladrillo desnudo hasta nuestros días.

Tras la guerra, comenzó la verdadera decadencia de este majestuoso edificio. En los años sesenta, el parque de automóviles de Michigan se cuenta ya por decenas de miles y las autopistas se convierten en la principal vía de comunicación con Detroit. La falta de pasajeros hace que los servicios de la estación se reduzcan de forma drástica, cerrando al público varias alas del edificio. Los despachos superiores también comienzan a vaciarse lentamente y los negocios marchan hacia zonas más prosperas y mejor comunicadas de la ciudad.

En 1984, la estación es vendida para construir un centro de transportes que jamás llega a materializarse y, finalmente, el 5 de enero de 1988, parte el último tren de este mítico lugar.

Durante los años noventa, el vandalismo aumenta el deterioro del lugar. Se hace un vano intento de abrirla al público para poder sacar algún rendimiento turístico, pero no hay rentabilidad y todo queda en eso. La última noticia es que se quería rehabilitar el edifico para convertirlo en la sede de la policía de Detroit.

A modo de curiosidad, en este lugar, como suele suceder en muchos de estos edificios abandonados, se han rodado varias películas como La isla, Transformers, Cuatro hermanos o Nagoygatsi.

Estación de Canfranc (Huesca)

La estación internacional de Canfranc es sin duda, tanto por historia como por belleza, unos de los edificios míticos abandonados más singulares de España.

Entre verdes pastos y altas cumbres, cerca del paso fronterizo de Somport. 241 metros de planta, 300 ventanas, 156 puertas dobles y su imponente cubierta de pizarra negra, sobreviven a duras penas al implacable clima pirenaico.

El proyecto de Canfrac comienza a principios del siglo XIX en colaboración con el gobierno francés. Su desmesurado tamaño, tan solo superado en Europa por la estación de Leipzig. Tras varios años de proyectos, las obras comienzan en 1915, y durante los siguientes diez años, decenas de puentes sobre los valles y túneles gigantescos, uno de ellos de más de siete mil metros de longitud se construyen para la línea férrea.

En Julio de 1928, Alfonso XIII inaugura por fin la estación tras varios retrasos debidos a la I guerra mundial. Durante los años treinta, la estación funciona a pleno rendimiento convirtiéndose en un punto neurálgico para el tráfico de pasajeros y mercancías entre europa y la península. Pero a partir de aquí, todos los sucesos van en contra de este enclave. La guerra y civil y posteriormente, la II Guerra mundial, abren una herida que no acabará nunca de sanar.

Tras la gran guerra, las desavenencias entre el nuevo gobierno Francés y el español, propiciaron que la línea solo funcionase de forma esporádica, estando ésta completamente parada durante lustros enteros. La línea funcionaba en territorio español, partiendo de Zaragoza, pero no iba más allá de la estación.

En la década de los cincuenta, vuelve a recuperar de nuevo el tráfico normal, aunque por diversos motivos no alcanza el esplendor de su primera década de funcionamiento, hasta que en 1970, un gigantesco tren de mercancías descarrila sobre un puente en pleno corazón de los pirineos franceses y estos, considerando el coste de la reparación, piensan que ya no es rentable esta ruta fronteriza y hacen oídos sordos a las reclamaciones españolas.

Sobre el 2005, las reivindicaciones surten efecto por fin y se comienzan obras de restauración, proyectando en el edificio de la estación y en sus alrededos, un gran hotel de lujo y zonas residenciales para potenciar el turismo en la zona.

El sanatorio Beelitz-Heilstätten (Alemania)

Situado en Alemania, al suroeste de Berlín, cerca de Postdam, en el interior de un denso bosque de pinos fue construido, allá por 1898, éste complejo hospitalario de unos sesenta edificios y que se distribuye sobre unas doscientas hectáreas. Los arquitectos del proyecto original fueron Heino Schimieden y Julio Boethke y las posteriores reformas y ampliaciones corrieron a cargo de Fritz Schultz.

El complejo contaba con edificios separados para diversos usos y especialidades. Enfermedades contagiosas, rehabilitación, crónicos, etc. junto a los edificios para el personal y la administración. Incluso contaba con su propia planta de generación eléctrica, un salón de actos y capilla.

Durante la primera y la segunda guerra mundial, el sanatorio se convirtió en hospital de guerra llegando a albergar, entre 1914 y 1915, hasta 17500 convalecientes. Uno de ellos fue Adolf Hitler, que pasó allí una temporada en 1916 para recuperarse de las heridas que sufrió durante la batalla de la Somme.

Tras la partición de Alemania, en 1945, el complejo estuvo a cargo de la U.R.S.S, y así siguió hasta el año 1995. Durante todos estos años, el complejo fue el mayor hospital militar ruso fuera de sus tierras.

Cuando los rusos se marcharon, solo algunos de los edificios fueron rehabilitados y son usados en nuestros días. Algunos como museos, otros todavía con fines médicos y de rehabilitación. Pero la mayor parte del complejo permanece en total abandono, sin ninguna previsión de uso por el momento.

En este lugar tan impresionante se han rodado películas como: El pianista, de Polanski, La casa de los enfermos de Wolfgang Becker o la última de Tom Cruise, Valkyria.