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Opinión sobre Peru

8 junio, 2018

Tomé un vuelo de Montevideo a Lima, cuando llegué al aeropuerto Chávez, me topé con la sorpresa de que había huelga en los vuelos internos, opté por pasar una noche en Lima, y como el destino me jugó esa mala pasada aproveché para conocer un poco la capital peruana, mañana tomaría un ómnibus hacia Cuzco mi destino original, y así desde allí tomar otro hacia Ollantaytambo.
Lima es una ciudad muy bulliciosa, el trasporte público se hace a través de pequeñas camionetas a las cuales se les quita la puerta corrediza de un costado y ahí va colgado el ayudante que grita el destino, esto lo podrán ver en cualquier avenida limeña, el hostel donde pasé la noche en Lima estaba en un barrio bien pintoresco y lindo para pasear llamado Miraflores, en la calle Casimiro Ulloa muy cerca de la costa. Ya en el ómnibus a la salida de Lima pude ver algunas viviendas humildes que colgaban de pronunciadas pendientes y el entorno es mas bien estéril, muy erosionado y nada de árboles, a 6 horas de viaje llegué a Nasca, eran casi las doce de la noche cuando llego el transbordo del anterior hacia Cuzco, así que no pude apreciar mucho de la famosa ciudad y sus líneas, mas que una banqueta de madera que oficiaba de parada a la tenue luz de una bombita, pero si alguien va con más tiempo hay un paseo en avión muy barato Es muy vibrante viajar por Perú, subimos alturas increíbles por carreteras muy estrechas, parando en pequeños poblados en verdes valles, compuestos por casitas muy sencillas, muchas tenían en sus tejados estatuillas de dos toritos con una cruz en el medio, éste símbolo se repetía en cada lugar al cual llegábamos, evoca la fertilidad, aspecto muy importante para los campesinos que basan su economía en la agricultura y en la ganadería, llevan una vida muy arraigada a su cultura, son personas muy amables y trabajadora.
Pasamos por varios derrumbes que interrumpían el paso de los vehículos por un rato hasta que despejaban la carretera.
Luego de casi 30 horas de viaje muy agotadoras llegué a Cuzco, me alojé en un hospedaje en frente a la Catedral, que les recomiendo visítenla es una expresión espectacular de la arquitectura colonial del s. XVII muy bien conservada, muy cerca está el templo del Sol, para mi fue muy impresionante ver paredes de plata y tocar las piedras pulidas encastradas perfectamente unas con otras para formar inmensas paredes, verdaderamente salís de ahí admirando a los antiguos Incas por su gran destreza y sentido de orientación. En Cuzco las calles, los edificios, las fuentes todo es de piedra, te hace retroceder en el tiempo es una ciudad mágica, podés ver puestos de comida ambulantes, hay que tomarse un tiempito para probar los Anticuchos que venden a razón de un sol, muy barato, es carne de res condimentada, parecido a nuestros churrascos. A las afueras subiendo una colina está Sacsahuaman, son ruinas de una antigua ciudadela, se puede ir caminando desde el centro de la ciudad utilizando los pequeños senderos de los lugareños, la cuesta es edianamente pronunciada, el lugar es muy interesante.
La gastronomía peruana es de lo mejor, el Cebiche es una delicia, desistí de probar Chicha , pero si probé Inka Kola, hasta bananas fritas hacen.
Dormí una noche en Cuzco y a la mañana siguiente me tomé una camioneta del hospedaje hacia Ollantaytambo donde me tomaría un tren hacia Machupicchu.
De camino a Ollantaytambo hicimos una parada en las ruinas de la ciudadela Pizac, otra maravilla Inca, a la cual accedimos subiendo una cuesta escalonada. y muy cerca en un valle hay un pequeño pueblo, flanqueado por terrazas cultivadas, con un mercado de artesanías espectacular, tejidos de lana de vicuña tan hermosos como caros, también venden granos, animales, de todo un poco, las personas visten ropas de llamativos colores algunas mujeres trabajan en telares, mientas que otras ofrecen sus mercancías a viva voz, algunos pasan con costales al hombro de allí para acá con los mas diversos contenidos, los niñitos juegan con las vicuñas a las cuales les ponen adornos de colores en las orejas, otra experiencia hacia el pasado imperdible, parece el set de alguna película, todo es tan diferente, tan lindo, los turistas desentonamos bastante con tan subyugante entorno.
Llegamos a Ollantaytambo la cual fue también una ciudadela Inca, en donde las laderas de las montañas circundantes servían como depósitos para los alimentos lejos de la vista de los conquistadores, incluso se puede ver la figura de un dios cargando un saco, grabado en la montaña. Allí tomé el tren hacia Aguas Calientes, otra curiosidad peruana es que tienen vagones para turistas y otros para peruanos, cuando llegué me quedé impactado por la belleza del lugar, la ciudad de Aguas Calientes es peatonal está siempre en pendiente imposible jugar un partidito de fútbol, hay piscinas de aguas termales de uso público, la vegetación es selvática, hay puentes colgantes por doquier de interesantes diseños y se escucha desde muchas partes el ruido del agua que baja por la montaña; a la noche la temperatura no baja mucho, hice un paseo por los alrededores, las callejuelas están llenas de personas, hay barcitos por todos lados bien pintorescos y la noche se llena de música.
A la mañana siguiente partí hacia Machupicchu, se sube por un camino serpenteante, la vegetación circundante es densa, y muy florida, cuando entré me sorprendió tanto que supero todas mis expectativas, que para ese momento ya eran muchas, como lo hicieron? como lo lograron? , eran preguntas recurrentes en mi mente, estaban avanzados en muchos aspectos, la construcciones que parecen estar a punto de desbarrancarse por el precipicio son antisísmicas, conocían la trayectoria del sol muy bien ya que muchas de las construcciones siguen un patrón determinado por ésta, dominaban el uso del agua corriente, hay canales que llevan el agua por toda el área; los pequeños canales tienen un diseño extraño si le pasas el dedo el agua cae más lentamente, se lo volvés a pasar y vuelve a caer rápido, como eso posible? Todavía no me lo explico, también hay una representación de las montañas circundantes muy exacta tallada en la piedra, un reloj solar, varios santuarios con altares y las viviendas estaban divididas en sectores dentro de la ciudad, según la función que desempeñara dentro de la desaparecida sociedad , los muros presentan pequeñas cavidades que causan un efecto sonoro muy particular, podés hablar bajito pero la voz se transmite con toda claridad de un punto al otro de la habitación, las construcciones son pura técnica, hay que tener en cuenta que fueron construídas en un lugar prácticamente inaccesible son verdaderamente maravillosas.
A la montaña de Wainapicchu, que está contigua a la ciudadela, solo podes subir si firmás que lo que te pase es tu responsabilidad, pero mucha gente lo hace, entre ellas yo, se sube por un sendero que alguna vez estuvo escalonado pero que hoy solo queda parte de la escalinata, y te podes sostener de cuerdas dispuestas a lo largo del camino, en la cima está el templo del sol, se accede mediante una caverna que te dirige al cielo del mundo, allí la belleza sobrepasa los sentidos, se puede ver debajo como pasa el río Urubamba, a Machupicchu con su planta en forma de cóndor, y todo el vecindario de montañas cubiertas por la exuberante selva, ahí me quede un rato largo disfrutando de todo aquello.
Luego bajando por el sendero como a mitad de camino se abre otro que conduce al templo de la Luna en la cara opuesta a Machupicchu detrás del Wainapicchu y a orillas del Urubamba, que es una edificación de dos pisos con asientos tallados en la piedra, muy impresionante, una consejo si vas por estos lados hay que llevar repelente los mosquitos están a la orden del día y buenos zapatos se camina mucho y el terreno casi siempre está en pendiente. Para mi este viaje fue sumamente enriquecedor, aprendí tantas cosas, y me sorprendí de muchas mas, cambio completamente mi visión de América del sur, fue una suerte después de todo que hubiera huelga de vuelos en Lima porque no hubiese conocido tanto de Perú como lo hice yendo por tierra, estoy seguro que algún día volveré porque quiero conocer más de ese lindo país hermano.