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¿Qué dice Jesús de los hipocritas?

Mateo 22:15-46. Los redactes y fariseos procuran que Jesús afirme algo que les deje desacreditarlo y condenarlo. Mateo 23. Jesús condena a los redactes y fariseos por su hipocresía.

Hola mi amigo, mi amigo. Es un enorme exitación comprender que nos escucha. Soy David Araya, para proporcionarles la bienvenida al estudio bíblico de el día de hoy. Estudiamos el Evangelio de Mateo en la serie llamada: Jesucristo, Rey de reyes y Señor de señores. En unos instantes va a estar con nosotros David Logacho para exhibirnos lo que Jesús enseñó sobre la oración en su instructivo alegato popular como el Sermón de la Montaña.

Es una bendición para mí estar contigo, amable oyente. Si tiene una Biblia a mano, le sugiero que la abra en el Evangelio de Mateo. Proseguimos aprendiendo el Sermón de la Montaña. Jesús soluciona la doctrina y la práctica incorrectas enseñadas por los redactes y fariseos de su temporada. Algo que verdaderamente atrajo a los redactes y fariseos de la temporada de Jesús es llevar a cabo las cosas públicamente a fin de que la multitud tenga una aceptable opinión de ellas. Algo que hacían públicamente a fin de que la multitud los admirara era rezar. Está bien rezar, aun públicamente, pero está mal llevarlo a cabo para conseguir el aplauso de la multitud. Jesús se opondrá a esta mala práctica. En Mateo 6:5-14 podemos encontrar la oración hipócrita, la oración franca y el modelo de oración. Conque los invito a Mateo 6:5 donde podemos encontrar la oración hipócrita. La Biblia afirma: Y en el momento en que oréis, no seáis como los hipócritas; por el hecho de que les gusta mucho rezar en las sinagogas y pararse en las esquinas de las calles a fin de que la multitud los vea; Te juro que recibieron su recompensa. La auténtica oración es sencillamente tener una charla con Dios tal y como si estuviese teniendo una charla con su mejor amigo. Pero los redactes y fariseos de la temporada de Jesús, y no pocos hoy en día, hicieron de la oración una ocasión a fin de que la multitud se luciese, a fin de que la multitud los admirara por su elocuencia. Jesús tachó de hipócritas a los que hacían esto. La palabra «hipócrita» es una traducción de una palabra griega que se emplea para referirse a un actor en el ámbito. Era práctica entre los actores helenos y romanos charlar desde tras enormes máscaras con gadgets mecánicos para acrecentar el poder de la voz; por consiguiente, este término se usó para denotar a un tramposo o hipócrita. A los hipócritas les encantaba rezar en las sinagogas y pararse en las esquinas de las calles, no para agradar a Dios ni ser oídos por Dios, sino más bien para ser vistos por los hombres. Como era de aguardar, los hombres que escucharon estas frases los recompensaron con encomios, y esto impulsó el ego de los hipócritas. Jesús mencionó que esta es la única recompensa que van a recibir los hipócritas. Jesús no cuestiona la oración pública, sino ora hipócritamente, no para ser escuchado por el Padre Celestial, sino más bien para ser escuchado por los hombres. Para enseñar el contraste, Jesús charló de la oración franca. Mire lo que poseemos en Mateo 6:6. La Biblia afirma: Pero en el momento en que ores, entra en tu cuarto y cierra la puerta, ora a tu Padre que está en misterio; y tu padre, que ve en lo misterio, te recompensará públicamente. La oración que gusta a Dios es la que se enfoca en Dios y en absolutamente nadie mucho más. De ahí que es preferible encerrarse solo en un espacio misterio para rezar. De esta manera no corres el peligro de que te escuchen los hombres. O sea lo que significa rezar al Padre que está en lo misterio. Como el Padre es Dios y en consecuencia omnisapiente, no posee inconveniente en entender que alguien le está orando en un espacio misterio. Este género de oración asegura ser retribuido públicamente por el Padre. Si usted, amado oyente, tiene la sana práctica de arrimarse a Dios solo en oración, ha de estar seguro de que un día va a ser públicamente reconocido y retribuido por Dios. Una noche, entre los convidados de la Casa Blanca tuvo inconvenientes para conciliar el sueño. Fue a lo largo de los días mucho más bien difíciles de la Guerra Civil en los USA. Su habitación se encontraba cerca de donde dormía el presidente Lincoln. En él, el invitado escuchó una voz fuerte y atormentada. Era la voz del presidente Lincoln, arrodillado solo en oración a Dios. Oh Dios, que escuchaste a Salomón en la noche pidiendo sabiduría, escúchame. Necesito tu asistencia para gobernar esta nación. Soy pobre, enclenque y pecador. Oh Dios salve a esta nación. En una de sus afirmaciones siguientes, Lincoln ha dicho: No confío en mis en general, ni en el ejército, ni en la marina, sino más bien en el Dios de nuestros ancestros, que formó esta nación y no dejará que perezca. En verdad, Dios respondió esta oración y tiempo después acabó la guerra civil. Lincoln fué honrado como entre los presidentes mucho más visibles estadounidense. Tiene bastante sentido realizar lo que Dios solicita sobre la oración. Por último podemos encontrar el modelo de la oración. Note lo que afirma Mateo 6:7-15. La Biblia afirma: Y en el momento en que oréis, no uséis vanas reiteraciones como los paganos que piensan que por sus muchas expresiones van a ser oídos. Conque no te vuelvas como ellos; por el hecho de que tu padre sabe lo que es necesario para ti antes que se lo solicites. Conque orad de este modo: Padre nuestro que andas en los cielos, santificado sea tu nombre. venga tu reino. Hágase tu intención en la tierra como en el cielo. Danos el día de hoy nuestro pan de cada día. Y perdónanos nuestras deudas, como nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal; por el hecho de que tuyo es el reino y el poder y la gloria por todos y cada uno de los siglos. Amén. Por el hecho de que si perdonáis a la gente sus errores, tu Padre celestial asimismo les disculpará a nosotros; pero si no disculpas a la multitud sus vulneraciones, tu padre tampoco disculpará tus vulneraciones. Al enseñar el modelo de oración, Jesús empieza a corregir un fallo común del pasado y asimismo del presente. Pienso que tenemos la posibilidad de charlar con Dios con expresiones o oraciones antes memorizadas. Jesús llamó a esta clase de oración: Vanas reiteraciones. Los gentiles o no fieles son especialistas en estar comunicado con sus falsos dioses por medio de la reiteración mecánica de expresiones o oraciones memorizadas, pensando que por este balbuceo van a ser escuchados por sus falsos dioses. El consejo de Jesús es: Por consiguiente, no seáis como ellos. Esto se origina por que Dios nuestro Padre es muy distinta de los dioses falsos. La diferencia es colosal. Nuestro padre es tan increíble, tan fantástico, tan increíble que sabe lo que requerimos antes que se lo solicitemos. Los fieles no oramos para reportar a Dios de lo que requerimos o lo que nos encontramos sintiendo o lo que nos encontramos pensando. Nosotros los fieles oramos a Dios por el hecho de que es de esta forma como disponemos comunión espiritual con Él. No es que soliciar a Dios como una parte de la oración sea malo, puesto que Dios sabe por adelantado lo que requerimos. Al realizar necesidades a Dios en oración, probamos nuestra absoluta dependencia de Él. Entonces, amado oyente, asegúrese de arrimarse a Dios repitiendo expresiones o oraciones memorizadas que en su mayor parte van de la boca mecánicamente sin meditar en lo que nos encontramos diciendo. Eso no es rezar. Según Jesús, es vana reiteración. Tras esta introducción, Jesús procede a enseñar un modelo para la oración. Es el llamado Padre Nuestro. Esta oración no está destinada a ser memorizada y recitada mecánicamente frente Dios en el momento en que vamos a rezar. Recuerde que Jesús condenó la reiteración inútil. El Padrenuestro es un modelo de oración a fin de que tú y yo contemplemos los elementos que lo conforman. Primeramente, la oración se dirige al Padre. Padre nuestro que andas en los cielos. Un examen de otras Escrituras mostrará que esto asimismo debe hacerse en el nombre del Hijo y en el poder del Espíritu Beato. Segundo, la oración debe contener expresiones de adoración al Padre. Bendecido sea tu nombre. Esto quiere decir que el Padre está absolutamente separado de todo cuanto el hombre considera esencial. Tercero, la oración debe ofrecer prioridad a los intereses de Dios. Hágase tu intención en la tierra como en el cielo. La intención de Dios es extensamente conocida y obedecida en el cielo. No hay el menor indicio de desobediencia. Pero en la Tierra es un tema diferente. El descreído, y hasta determinado punto el fiel, tiene serias adversidades para someterse a la intención de Dios. La oración debe contener un fuerte grito de que se lleve a cabo la intención de Dios en la tierra. El progreso del plan de Dios en la tierra ha de ser la prioridad en la oración. En la mayor parte de nuestras frases ponemos las nuestras primeramente y, al rememorar esto, solicitamos por el avance de la obra de Dios. Cuarto, la oración debe integrar necesidades personales. Danos el día de hoy nuestro pan de cada día. El fiel es dependiente de Dios para su sustento períodico. Tenga presente que el soporte se pide para el día, no para el día después, no para la semana próxima, no para el mes próximo o para el año próximo. Los fieles tienen que vivir en dependencia de Dios día a día. Quinto, la oración debe estimar la confesión del pecado y la consiguiente solicitud de perdón. Y perdónanos nuestras deudas, como nosotros perdonamos a nuestros deudores. Al charlar de la deuda, Jesús habla del pecado. Es requisito confesar el pecado a Dios y soliciar su perdón amoroso. Tal como aguardamos que Dios perdone nuestros errores, asimismo hemos de estar prestos a perdonar los errores de esos que nos ofenden de alguna forma. Sobre esta base, Jesús ha dicho lo siguiente en el final de su oración modelo: Por el hecho de que si perdonáis a la multitud sus deudas, tu Padre celestial asimismo les disculpará a nosotros; pero si no disculpas a la multitud sus vulneraciones, tu padre tampoco excusará tus vulneraciones. Quinto, la oración debe integrar clamar a Dios por asistencia para vivir en santidad. Y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Dios no tienta al hombre a pecar, pero deja que el hombre pase por múltiples pruebas para descubrir su carácter, que está en su corazón. En el momento en que el hombre es puesto a prueba, corre el peligro de fallar en la prueba y ofender a Dios con el pecado. Deseas eludir eso en el momento en que el Padrenuestro afirma: No nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Sexto, la oración debe integrar la seguridad de que Dios tiene todo el poder para contestar a eso que le solicita: Por el hecho de que tuyo es el reino y el poder y la gloria por todos y cada uno de los siglos. Amén. Si no confía en que Dios responderá a eso que pide en oración, carece de sentido rezar. Ten en cuenta que no hay palabra irrealizable para Dios. Dios desea que su oración prosiga este patrón dejado por Jesús.