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¿Qué tan grave es un ataque de ansiedad?

No, lo cierto es que un ataque de ansiedad no es arriesgado en sí, pero en dependencia de las peculiaridades con las que se presente, puede ser realmente molesto y producir mucha ansiedad y perjudicar la vida de la persona.

El temor es una emoción que está que se encuentra en todos y cada uno de los humanos. Es requisito enfrentar ocasiones en las que estamos apabullados o estresados. Y puede ir acompañada de síntomas leves, moderados o severos.

Frecuentemente estas ocasiones están similares con cargas de trabajo, inconvenientes económicos, familiares o de pareja, intranquilidades, etcétera. y otros cambios que son bien difíciles de comprender y enfrentar. Pero, ¿de qué manera sabes si andas teniendo un ataque de ansiedad? A pesar de que los síntomas de la ansiedad y los accesos de pánico son afines, los asaltos de ansiedad tienden a ser menos graves y, de forma frecuente, se provocan por el agobio o por sentirse abrumado por una situación.

Crisis de Ansiedad

La crisis de ansiedad o ansiedad, asimismo llamada ataque de ansiedad, se identifica por un episodio de reacciones extremas y crecientes de malestar o ansiedad. Incrementa velozmente de intensidad y es una sensación incesante con síntomas afines a los de un infarto.

Su aparición está en su mayoría socia a ocasiones de agobio y traumáticas, aparte de que puede suceder por estímulos concretos. En estos, la ansiedad consigue un pico de intensidad y después reduce, volviendo a un estado de tranquilidad, o sosteniendo un nivel moderado de ansiedad.

¿Cuáles son los síntomas de la ansiedad o accesos de pánico?

Como hemos dicho antes, el temor es una emoción habitual que puede cambiar en intensidad de suave a severa. Se siente como un estado de agitación y puede ir acompañado de preocupación. La manera mucho más intensa de ansiedad es el acceso de pánico.

De qué forma supervisarlo

El inconveniente empeorará si la crisis se reitera, lo que normalmente es la regla en el avance del trastorno. Requerimos comprender que un ataque de ansiedad crea un círculo vicioso en el que los síntomas fisiológicos y cognitivos se retroalimentan.

En resumen, frente a una situación de taquicardia y mal torácico, tenemos la posibilidad de meditar que nos marchamos a fallecer y por supuesto este pensamiento va a aumentar todos nuestros escenarios de ansiedad. Así, a lo largo de la crisis, la persona no solo padece ansiedad, asimismo puede desarrollar “temor al temor” o fobofobia. Esto nos transporta a otro ingrediente propio de los trastornos de pavor: la conducta de evitación fóbica.

¿Puedo tener un infarto?

El ritmo cardiaco y las palpitaciones que uno puede sentir a lo largo de los accesos de pánico son, como ahora hemos citado, una contestación habitual que lleva a cabo nuestro cuerpo en el momento en que se encara a eso que comprende por ocasiones de urgencia, y esto se origina por la activación de nuestro sistema inquieto autónomo, especialmente el sistema inquieto simpático.

La patología cardiaca incluye síntomas como mal en el pecho, contrariedad para respirar y, a veces, palpitaciones y vahídos. Más allá de que es verdad que ciertos síntomas semejan encajar, requerimos comprender las diferencias que hay: