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¿Qué pasó con el pueblo guanche?

Pese al espíritu evangélico de la conquista, varios indígenas fueron condenados a la esclavitud y vendidos en los mercados peninsulares. Aun varios de los que se rindieron a su idea sin haber tomado parte en la pelea fueron desterrados por Pedro de Vera.

El producto de el día de hoy está inspirado en una novela que me enamoró hace unos años, Búscame donde nacen los dragones de Emma Lira. Cualquier persona que haya estado en algún momento en las Islas Canarias, en relación lea la palabra «Drago», la asociará indudablemente con las Islas de la Fortuna. Y el drago, este árbol centenario, no solo es el símbolo del archipiélago sino más bien uno de sus primordiales atractivos turísticos: ninguna visita a Tenerife está completa sin rendir homenaje al mítico drago de 600 años. Icod de vinos. Habiendo viajado frecuentemente por las Islas Canarias y cada días un poco más fascinado por ellas, rindo homenaje al drago centenario, que en sí es el ser vivo mucho más viejo de la isla.

El libro da un giro en torno al personaje de Marina, una madrileña que se exilia en Tenerife, en un hotel rural de la vieja comarca de Abona, y halla por al azar un viejo yacimiento guanche y los restos de una Mujer y sus 2 hijos siameses. Ofuscada por conocer la identidad de la mujer indígena y su forma de vida hace seis siglos, Marina nos acerca de a poco a una civilización que, pese a ser tan próxima a nosotros, es una enorme ignota: menos se conoce de los guanches que de los aztecas. y los mayas.

En el momento en que las momias charlan

No es la primera oportunidad que viajo a Canarias en pos de respuestas. Hace ocho años bajé en rappel por un barranco en el cañón para poder ver doce grutas tras la historia de historia legendaria. Releí las crónicas de los siglos XV y XVI y consulté a especialistas para desentrañar los orígenes de los primeros canarios.

Estas eran las míticas islas de la fortuna, donde una vez desembarcaron los marineros del Mediterráneo. En la Edad Media, los de europa volvieron aquí y se dieron cuenta que, en contraste a otros archipiélagos atlánticos, estas tierras estaban habitadas por ciudades supuestamente recluidas desde hace tiempo.

El barco Hospital La Paloma-Pueblo Guanche a la cabeza de la candela latina canaria

El barco Hospital La Paloma-Pueblo Guanche tuvo un enorme encontronazo en la candela latina en los últimos tiempos.

El barco está hoy en día en lo mucho más prominente del podio del Premio Federación, primer título disputado del año, que encara a los tres mejores navíos del año previo.

Primero llegaron los monjes franciscanos

Parece obvio que la religión sirvió como vanguardia de la conquista y preparó el lote para la invasión castellana. En verdad, como enseña el cronista, “un tiempo reducido después se edificó en Candelaria una ermita franciscana, una suerte de santuario, donde vivieron tres hermanos: Fray Alfonso de Bolaños, reconocido como el Apóstol de Tenerife; Belmanua y Macedo, que convivieron bastante tiempo con los guanches y los bautizaban a todos, no solo a los de Güímar, sino más bien asimismo a otros menceyatos del sur”, hasta el momento en que después los indígenas expulsaron a los religiosos del valle de Güímar. La cuestión es que “en el momento en que llegó la conquista, la mayor parte de los guanches del sur eran católicos y por el momento no consideraban contrincantes a los españoles”, con lo que se les consideraba bandas de paz.

Tras la conquista de Tenerife, «Alonso Fernández de Lugo va a Candelaria en 1497 a festejar la primera celebración de las Velas», visita a lo largo de la que asistió a la gruta de Achbinico donde se encontraba la Virgen para saludarlo gracias le habían facilitado apoderarse media isla sin disparar un tiro, no un golpe de espada, y llevaban en procesión a la Virgen».

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